Hoy te quiero plantear algunas preguntas que van mucho más allá de lo técnico.
No va de backend, frontend, arquitectura o testing, sino que son preguntas que en algún punto de mi carrera me planteé y creo que si no lo has hecho, tú también deberías.
Porque cambia la forma en la que ves tu carrera y en cómo te adaptas al constante cambio al que estamos sometidos.
Y es que…
¿En qué punto podemos considerarnos programadores?
¿Es un punto que va cambiando con el tiempo y la evolución de la tecnología?
Igual parecen dos preguntas muy sencillas y tontas, pero es que hay algo que veo constantemente cuando alguien empieza en programación.
Algo por lo que yo también pasé.
Y se trata de una especie de checklist o roadmap mental:
Primero, aprender JavaScript (o pon la tecnología que quieras).
Luego, aprender React.
Para después aprender un framework de backend y hacer algunos proyectos.
Todo eso para llegar a ese momento en el que piensas:
Y entonces llega ese momento en el que piensas: ya sé programar.
Creo que es un proceso por el que muchos pasan y sí, yo también lo pensé en su día.
Y estaba bastante equivocado.
Programar no es escribir código
Y es que durante mucho tiempo confundimos estas dos cosas.
A menudo pensamos que programar es saber sintaxis, conocer un framework, montar componentes o saber hacer llamadas a una API.
Puede parecer lógico, pero sinceramente creo que eso no es programar.
Todo esto que he mencionado se trata de saber usar herramientas, procesos en los que el factor humano no es importante.
Sinceramente pienso que programar de verdad es otra cosa: se trata de entender el problema, de dividirlo en partes, es tomar decisiones y saber qué hacer… cuando nadie te dice qué hacer.
Esto es lo que diferencia el saber escribir código de ser programador.
Y cuando entiendes esto, es que todo cambia.
Cambia cómo trabajas, cambia tu valor para la empresa y cambia tu futuro profesional… sobre todo en tiempos de IA.
Porque hoy, herramientas como ChatGPT o Copilot ya hacen muy bien la parte fácil:
-
Escribir código
-
Montar estructuras
-
Generar soluciones “válidas”
Es decir, lo que antes te hacía sentir que avanzabas o que aportabas como valor… ahora lo puede hacer una máquina en segundos.
Y ojo, que esto no es una amenaza: simplemente es un filtro.
La IA no sustituye programadores (no a todos)
No te voy a mentir, hay veces en las que yo también me pongo en modo pesimista con la evolución que puede tener la IA y cómo nos puede afectar a los programadores.
Pero en esos momentos, me pongo a analizar bien la situación y siempre llego a la misma conclusión:
La IA no te quita el trabajo por saber menos sintaxis. Te lo quita si solo sabes eso.
Porque si tu valor como programador es escribir código, no eres imprescindible.
La IA ya puede generar funciones, componentes, endpoints e incluso estructuras completas en segundos. Lo que antes te llevaba horas, ahora lo tienes en minutos.
Pero hay algo que no puede hacer por ti, y es entender el contexto real de un problema.
No sabe qué necesita de verdad el cliente, no entiende qué partes del sistema son críticas, ni qué decisiones técnicas te pueden explotar dentro de seis meses. Tampoco entiende los trade-offs que estás aceptando cuando eliges una solución u otra.
Y ahí es donde está la diferencia. Porque programar no es producir líneas de código, es tomar decisiones bajo incertidumbre. Es priorizar, simplificar y, muchas veces, saber qué no hacer.
Por eso, cuando tu valor está en pensar, diseñar y decidir, la IA deja de ser una amenaza y se convierte en una ventaja brutal.
Te permite ir más rápido, probar más opciones y centrarte en lo importante. Pero la dirección sigue dependiendo de ti. Y esa diferencia, cada vez, va a ser más grande.
La diferencia real
No me cansaré de repetirlo en las entregas de esta Newsletter, pero tu carrera cambia cuando entiendes la diferencia de pensamiento entre un programador junior a uno senior.
Y es que un junior piensa: “¿Cómo hago esto en X tecnología?”.
Un programador empieza a pensar: “¿Qué problema estoy resolviendo?”.
Y un senior va un paso más allá: “¿Cuál es la mejor forma de resolver esto con el menor coste y complejidad?”.
Esa diferencia no está en el lenguaje, sino que se encuentra en tu cabeza.
Cómo aplicar esto en tu trabajo (aunque solo te den tickets)
Aquí es donde mucha gente se queda atascada. Porque piensan: “vale, todo esto está muy bien… pero yo estoy en una consultora resolviendo tickets todo el día.”
Y es verdad. Tu día a día seguramente sea un ticket en Jira, una descripción más o menos clara, un trozo de código que no has escrito tú… y ejecutar.
Pero incluso en ese contexto puedes marcar una diferencia enorme.
Puedes hacer el ticket como un ejecutor: lees lo que te piden, haces lo mínimo para que funcione y pasas al siguiente.
O puedes hacerlo como un programador: entiendes qué problema real hay detrás, revisas si la solución encaja con el sistema, detectas posibles efectos secundarios y mejoras ligeramente el código que estás tocando.
Antes de escribir una sola línea de código, puedes empezar haciéndote mejores preguntas: ¿esto por qué está fallando realmente?, ¿hay más sitios donde pasa lo mismo?, ¿estoy arreglando el síntoma o la causa?, ¿esta solución va a escalar o es solo un parche temporal?
Ese pequeño cambio de enfoque ya te coloca en otro nivel.
Y mientras trabajas, puedes ir dejando el código un poco mejor de como lo encontraste.
No hace falta hacer nada espectacular: renombrar variables confusas, extraer lógica duplicada o simplificar una función ya es suficiente.
Son cambios pequeños, casi invisibles, pero que tienen un impacto enorme cuando los repites cada día.
Porque ahí está la clave: no es lo que haces en un ticket, es cómo lo haces.
Y cuando repites este enfoque durante semanas y meses, dejas de ser alguien que ejecuta tareas… y empiezas a ser alguien que entiende sistemas.
Si estás empezando, este es el cambio clave: deja de medir tu progreso por las tecnologías que sabes y empieza a medirlo por los problemas que eres capaz de resolver.
Porque puedes saber cinco frameworks… y no saber programar.
O puedes entender cómo pensar… y aprender cualquier tecnología en semanas.
Si me preguntas qué haría hoy empezando desde cero, lo tendría claro: menos cursos, más problemas reales. Menos obsesión por herramientas y más foco en cómo pensar.
Porque al final, en un mundo donde la IA escribe código…
Tu valor no está en lo que escribes, está en lo que entiendes.
Nos vemos en la próxima.
Julián.
Publicado originalmente en CERO a SENIOR.