Durante mucho tiempo, tenía entendido que durante el verano el ritmo de trabajo, y por ende las oportunidades, bajaba y era una época m´sa tranquila… pero la realidad es que este julio y agosto está siendo todo lo contrario.
Me estoy encontrando con un volumen de trabajo que me está constando gestionar, presupuestos grandes sobre la mesa (voy a batir mi récord de facturación mensual en el mes de agosto) y, para sorpresa de nadie… unas cuantas sorpresas desagradables al empezar con ciertos proyectos.
Proyectos con código legacy, proyectos en el que el alcance al final era bastante más del que decía el cliente al principio… y proyectos que se alargan una eternidad.
Estar en el barro estos días gestionando todo este volumen me ha llevado directo a una reflexión que quiero compartir contigo en esta entrega de CERO a SENIOR y trata sobre cómo valoramos nuestro trabajo. Sobre el arte (y la ciencia) de estimar y presupuestar bien.
Y es que, hace unos años, cuando trabajaba como consultor en Airbus, aprendí una lección a golpes que se me quedó grabada a fuego.
Y es que en ese entorno aeronáutico, los errores de estimación no significan “bueno, pues le echamos un par de horas más esta tarde”.
Significan cuellos de botella en cadena, sobrecostes, equipos enteros bloqueados y revisiones de seguridad infinitas.
Esos 3 años me sirvieron para entender que estimar no es adivinar el futuro con una bola de cristal, sino saber anticipar los problemas invisibles que el código todavía no te ha enseñado.
Y no es algo que sea específico de Airbus o de una determinada empresa, pues tiempo después, cuando me lancé de lleno al mundo freelance y al desarrollo web, me di cuenta de que el escenario cambia, pero el problema es exactamente el mismo.
Da igual si estás en una gran multinacional evaluando la magnitud de un proyecto o si estás en tu mesa como freelance preparando un presupuesto para un e-commerce: estimar mal te destruye.
Si estás en empresa privada, estimar mal destruye la confianza de tu equipo y quema a tus compañeros en sprints imposibles.
Si eres freelance, estimar mal se traduce directamente en trabajar gratis a partir del segundo mes y desangrar tu margen de beneficio.
Es por eso que hoy quiero hablarte de por qué la capacidad de estimar es uno de los mayores divisores entre un perfil Junior y un perfil Senior.
Cuando alguien empieza en esta profesión (e incluso muchos perfiles intermedios), tiende a estimar pensando en el escenario ideal. El famoso Happy Path.
El proceso mental suele ser este:
- Leo el ticket o la lista de requerimientos.
- Pienso en cuánto tardaría en escribir esa lógica en un archivo limpio si nada fallara.
- Multiplico por dos por si acaso.
- Entrego la cifra.
Esto es un error clásico.
Es asumir que el desarrollo de software es como construir una pared de ladrillos, donde sabes exactamente cuánto tarda cada pieza.
Pero el software no es una pared; es un ecosistema vivo.
Lo que la experiencia me ha enseñado en estos años es que el tiempo de escribir código suele ser la parte más pequeña del proyecto. Lo que de verdad consume tiempo es todo lo demás:
- El contexto no documentado: la integración con esa API externa que resulta que no sigue la documentación oficial y devuelve errores aleatorios.
- Los casos de borde: qué pasa con los datos de clientes antiguos cuando migras un sistema heredado o cambias una estructura de base de datos.
- La falta de criterio del cliente/negocio: las reuniones para definir qué significa realmente “queremos que sea fácil de usar” o gestionar los cambios de opinión a mitad de desarrollo.
- La infraestructura: despliegues, permisos, entornos de staging que no replican producción y tests que fallan solo en el servidor de integración continua.
El efecto iceberg
En Airbus, cuando nos pedían estimar la implementación de un cambio en un sistema, la parte de código podía llevar dos días. Sin embargo, la estimación real era de tres semanas.
¿Por qué? Por el famoso efecto iceberg, donde la gran parte del trabajo está debajo del agua, sin ser visible.
La auditoría de impacto, las pruebas de regresión, las validaciones de seguridad y los procesos de despliegue… si solo estimas el código, te estás estrellando contra el hielo.
Años después, aplicando esto como freelance, me he reencontrado con el mismo iceberg.
Si un cliente te pide migrar una tienda online a otra plataforma tienes que plantearte preguntas como:
- ¿Qué pasa con la estructura de las bases de datos de origen?
- ¿Cómo mapeamos las colecciones y categorías sin perder lógica de negocio?
- ¿Qué hacemos con los 8.000 redireccionamientos URL para no hundir el SEO de un negocio que factura miles de euros al mes?
- ¿Cómo migramos el histórico de clientes sin interrumpir la facturación diaria?
La diferencia entre tardar una semana (y romper la web) o tardar un mes (y hacerlo bien) no está en lo rápido que tecleas. Está en la experiencia de haber lidiado con esto antes.
Cómo debemos estimar
Estimar bien no es un talento innato; es una habilidad que se entrena acumulando horas de vuelo y haciéndote las preguntas incómodas antes de empezar a picar código.
Si quieres empezar a estimar como un Senior, cambia tu enfoque mental a la hora de abordar un proyecto:
1. Separa la ejecución de la incertidumbre
Un Senior no da una cifra única. Divide el proyecto en bloques y evalúa el nivel de riesgo de cada uno. Lo que ya has hecho cien veces se estima con precisión. Lo que implica una tecnología nueva o una integración de terceros desconocida no se estima en horas de código; se estima asignando primero un bloque de investigación para reducir la incertidumbre.
2. Diseña antes de presupuestar
No puedes estimar lo que no entiendes. Si estás como freelance, nunca envíes una propuesta económica tras una llamada de 15 minutos. Dedica tiempo a auditar, a bajar a la base de datos, a revisar el sistema actual y a entender los dolores reales. Si no sabes qué hay debajo de la alfombra, vas a terminar pagando tú la limpieza.
3. Mide la complejidad de la comunicación
Si en el proyecto hay 5 departamentos implicados, 3 agencias externas y un cliente indeciso, el desarrollo va a tardar el triple. No por el código, sino por la burocracia y los bucles de feedback. Un Senior estima el factor humano de la misma forma que estima la arquitectura.
Qué te debes quedar de esta entrega
Aprender a estimar el trabajo real es lo que te convierte en un profesional respetado.
En la empresa privada, es lo que hace que la directiva confíe en tus criterios técnicos porque sabes cumplir lo que prometes. En el mundo freelance, es lo que separa a quienes viven ahogados apagando fuegos por cuatro duros de quienes entregan proyectos sólidos, protegen su margen de beneficio y dan paz mental a sus clientes.
Deja de medir los proyectos por las líneas de código que vas a escribir. Empieza a medirlos por los problemas que vas a tener que resolver para que todo funcione sin hacer ruido.
Menos intuición y más criterio de ingeniería.
Nos leemos en la próxima,
Julián.