La IA está provocando despidos en el mundo de la programación… o al menos, eso nos quieren hacer creer mucha gente.
Si estás al tanto de las noticias, igual has sabido que Capgemini ha anunciado un ERE en España, justificándose en la necesidad de adaptarse al nuevo paradigma marcado por la Inteligencia Artificial.
Y si lo lees tal cual y sin pensar mucho sobre la noticia, los fácil es quedarse con la idea de que la IA está provocando despidos.
Pero, si rascas un poco más, puedes ver que la realidad es bastante más compleja.
Capgemini, una de las consultoras más importantes en España y también Europa, ha anunciado un ERE (despido selectivo) en España.
En su explicación oficial, la empresa justifica esta tanda de despidos por los cambios en el mercado, las nuevas demandas de los cliente, la necesidad de adaptarse rápido y el impacto de la IA en todo esto.
A priori, todo esto suena lógico e incluso inevitable.
De hecho, no hacemos más que leer este tipo de reflexión por LinkedIn y otras redes sociales.
Pero en esa noticia, hay un detalle importante:
Capgemini no es una empresa en crisis, tampoco está desapareciendo y no está dejando de ganar dinero…
Y aun así, quiere reducir plantilla.
Aquí empieza la parte incómoda
Porque no todos los despidos en empresas tienen la misma causa y no todo se puede explicar por la IA.
En muchos casos, y sobre todo en consultoras como Capgemini, lo que hay detrás también es una presión por mejorar márgenes, decisiones estratégicas, reestructuraciones internas e intereses de inversores.
Y sí, en este contexto, la IA puede ser una causa real para la reducción de empleos… pero también una excusa conveniente.
Recuerda, en este caso en concreto, estamos hablando de una consultora… y eso cambia bastante el contexto.
Y es que una consultora no gana dinero desarrollando software o creando un producto.
No, una consultora gana dinero vendiendo horas de personas.
Su modelo es, simplificando mucho, el siguiente:
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Contrata talento (normalmente personas con poca experiencia que le cuesta encontrar esas primeras oportunidades)
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Asignarlo a proyectos de clientes.
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Facturar esas horas a clientes.
Y aquí, en este modelo, hay dos variables clave:
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La ocupación: tener gente trabajando en proyectos.
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El margen: cuánto ganas por cada persona.
Cuando el mercado aprieta (menos proyectos, más competencia y clientes negociando precios) el problema no es técnico, es financiero.
Y si una consultora detecta que los proyectos pagan menos, los clientes exigen más por menos o tienen gente sin asignación de proyecto… Tienen varias opciones:
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Subir precios (difícil en un mercado competitivo).
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Reducir costes.
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Reestructurar equipos.
Y es aquí donde aparecen los despidos.
No necesariamente porque sobre gente en términos absolutos, sino porque no encaja en la rentabilidad actual del negocio.
El papel de la IA en todo esto
Aquí es donde el asunto se vuelve interesante y donde tenemos que entender que, aunque la IA no vaya a hacer desaparecer a los programadores, sí tiene un impacto real:
La IA, a día de hoy, permite hacer tareas más rápido, reduce ciertas necesidades operativas y cambia los perfiles que se demandan.
Eso es así y no me canso de repetirlo: hay que adaptarse y empezar a aportar más valor que el desarrollo de código.
Pero en realidad, en este caso, el de una consultora que está despidiendo gente, el papel de la IA es muchas veces más indirecto.
La IA está permitiendo acelerar decisiones que ya eran económicamente deseables.
Es decir:
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Si puedes hacer lo mismo con menos gente, estás mejorando margen.
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Si puedes vender la IA como valor, reposicionas tu oferta.
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Y si necesitas ajustar estructura, tienes un argumento sólido.
Pero ojo, no quiero decir que la IA sea irrelevante, sino que tampoco es toda la historia.
En muchos casos el argumento de la IA funciona como catalizador para acelerar cambios reales, justificación legítima para decisiones internas y una narrativa que explica hacia fuera algo complejo de forma simple.
Porque sí, es más fácil decir que es por la IA que explicar en detalle decisiones de negocio, márgenes o estrategia.
Por qué esto importa (de verdad)
Entender todo esto significa que empiezas a entender la realidad.
Si te quedas con el titular de “La IA está quitando empleos” puedes sacar conclusiones equivocadas.
Pero si entiendes el contexto completo empezarás a ver cómo funcionan las empresas, entenderás por qué toman ciertas decisiones y, sobre todo, puedes anticiparte mejor.
Entender que no todas las decisiones son meramente técnicas es importante para ti, sobre todo si estás empezando en este mundo.
Porque esto cambia la pregunta que te puedes hacer en tus comienzos, ya que ahora no te preguntarás cómo aprendo a programar.
Sino que te tendrás que empezar a preguntar cosas como:
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¿Dónde encajo yo en este modelo de negocio?
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¿Qué tipo de perfil es rentable para una empresa?
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¿Qué me hace menos prescindible?
Empieza a trabajar tu espíritu crítico y no te creas todas las narrativas.
Ni la narrativa catastrofista, ni la optimista, ni la empresarial… ni la mía en esta entrega.
Aprender a leer entre líneas, a analizar tu mismo la situación ya construir tu propio criterio.
Empieza también a construir valor más allá del código.
Porque el código, cada vez más, es accesible por todo el mundo.
Lo que marca la diferencia es entender problemas, pensar en producto y tener criterio.
Usa la IA con cabeza, no como un sustituto, sino como una herramienta.
La diferencia entre uno y otro perfil va a ser cada vez más evidente.
Y, por último, acepta que el mercado es más complejo.
Ya no vale con una explicación simple y eso, aunque incomode, te hace más fuerte si lo entiendes.
Sí, la IA influye.
El mercado también.
Y las decisiones empresariales… aun más.
Pero aquí lo importante es entender que no estás compitiendo solo a nivel técnico, sino dentro de un sistema económico con sus propias reglas.
Y cuanto antes entiendas esas reglas… mejor sabrás jugar.
Nos leemos en la próxima,
Julián.
Publicado originalmente en CERO a SENIOR.
